na nueva investigación ha explorado el misterio de si las aletas de los peces se forman mediante mecanismos genéticos similares a los que regulan la formación de los dedos humanos.

 

Para el estudio se han realizado experimentos en modelos animales como el pez medaka y el ratón.

 

Los resultados de la investigación, realizada por científicos del CSIC en España, han revelado que los mecanismos que usan las células de las aletas de los peces y las de los dedos de mamíferos para dividirse son muy similares, a pesar de que estas estructuras son muy diferentes.

 

“Un problema central y fascinante en biología evolutiva es tratar de entender cómo un cierto linaje de peces fue capaz de conquistar el medio terrestre hace más de 350 millones de años”, explica Javier López-Ríos, investigador del CSIC en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD). “Estos primeros tetrápodos (del griego tetra ‘cuatro’ y podo ‘pies’) constituyen los ancestros de todos los anfibios, reptiles, aves y mamíferos actuales, incluyendo a los seres humanos”, añade.

 

Entre otros cambios, estos animales desarrollaron pulmones que les permitían extraer el oxígeno del aire y sus aletas, adaptadas a la natación, se transformaron en patas robustas que les permitieron caminar en el medio terrestre. “Esta estructura de extremidad (brazo, antebrazo, muñeca y dedos), es la misma que podemos observar en el esqueleto humano. Pero, ¿de dónde vienen estos huesos, que no están presentes en los peces?”, se pregunta López-Ríos.

 

“En concreto, el número de dedos que se forman está bajo el control de la vía Shh-Gli3. Si disminuye la actividad de esta, se forman menos de cinco dedos y si la vía está más activa, se forman más. De hecho, el gen Gli3 es responsable de restringir el número de dedos a cinco, y mutaciones en humanos o en ratón que inactivan este gen dan lugar a manos y pies con entre 6 y 9 dedos, lo que se conoce como polidactilia”, afirma el investigador.