Jerry Lewis, el mítico cómico estadounidense, comenzó a rodar en 1972 una película que nunca llegaría a los cines. «The Day The Clown Cried» (El día que el payaso lloró) cuenta la historia de un payaso de circo alemán que insulta a Hitler y es enviado a un campo de concentración, donde trata de «alegrar» a los niños que son enviados a la cámara de gas.

Un argumento difícil de digerir, pero lo que ha convertido la película en un film de culto es la complicada historia de su producción y su posterior desaparición.

«Cuando le dices a la gente: ‘Jerry Lewis escribió, dirigió y protagonizó un drama sobre un payaso de un campo de concentración que lleva a los niños a las cámaras de gas’, te dicen: ‘¿Qué? ¿Por qué nunca he oído hablar de esta película, por qué nunca la he visto?», relata a DW el periodista y crítico de cine Shawn Levy, autor del libro King of Comedy: The Life and Art of Jerry Lewis.

Venecia muestra el documental
Por primera vez, podrán verse imágenes de «The Day The Clown Cried» en la edición de este año del Festival de Venecia.

La cinta «From Darkness to Light» (De la oscuridad a la luz), del documentalista germano-australiano Eric Friedler y del director estadounidense Michael Lurie, arroja luz sobre el rodaje de la película, así como sobre la lucha de Jerry Lewis durante décadas con su obra. El documental contiene varios minutos de metraje original, así como una de las últimas entrevistas que Lewis concedió sobre la película antes de su muerte.

El «profesor loco» quiere que le tomen en serio
Lewis,fallecido en 2017 a los 91 años, era una leyenda del mundo del espectáculo estadounidense. Se hizo mundialmente famoso por comedias como «El profesor chiflado». A principios de los años 70, cuando su carrera se había estancado, quiso que le tomaran más en serio.

Le ofrecieron el papel protagonista de «The Day The Clown Cried». Aunque era una comedia, la truculenta historia iba a terminar con el payaso decidiendo un día acompañar a los niños camino de las cámaras de gas y morir con ellos. El guión atrajo a Lewis, que era judío, y se volcó en el trabajo.

Viajó a Dachau y Auschwitz para investigar y se puso a dieta de pomelos para estar delgado para el papel. También reescribió el guión para adaptarlo mejor a su estilo, añadió chistes y meteduras de pata y cambió el nombre del protagonista: Karl Schmidt se convirtió en Helmut Doork (Dork significa ‘idiota’ o ‘tonto’ en inglés).