Los vientos de cambio que soplan en la actualidad nos conducen hacia una dislocación de la identidad humana frente a la técnica.  No asistimos simplemente a una transición de herramientas, sino a una redefinición de aquello que nos otorga valor.

 Desde una perspectiva antropológica, nos enfrentamos al desplazamiento de nuestra «facultad soberana», lo que genera una crisis existencial que resuena con los grandes hitos de la historia.