«Mi brazo se ve distinto. El otro está perfecto, no tiene ningún problema, pero este es desproporcionado».
Leah Hardcastle, de 14 años, tiene un trastorno muy extraño que afecta a la manera en como crece su cuerpo.
En inglés se llama segmental overgrowth (sobrecrecimiento segmentado) y hace que, desde su nacimiento, su brazo izquierdo se haya desarrollado continuamente a un ritmo anormal.
En sus 14 años de vida ha tenido que someterse a más de 30 operaciones para reducir su tamaño.
¿Por qué este trastorno no afecta a ninguna otra parte del cuerpo de Leah?
La respuesta a esa pregunta es lo que está estudiando un equipo de científicos de la Universidad Cambridge, en una investigación pionera liderada por el experto en ciencia metabólica Robert Semple.
Siempre cree que la condición de Leah tiene su origen en la etapa más temprana de su desarrollo embrionario, cuando Leah estaba en el útero de su madre.
«Y en ese óvulo se produce una mezcla de genes de nuestra madre y de nuestro padre. Y eso provee todo el bloque genético que después se va a transferir a todas las células de nuestro cuerpo en la edad adulta. Entonces una célula se convierte en dos celulas, y dos en cuatro, etcétera».
«Pero todo esto depende de que se produzca una copia exacta de los 24.000 genes. Si se produce un cambio en un gen que no obstante permite que la célula sobreviva, se cambian las propiedades de esa célula», describe.
«Entonces estaríamos en una situación en la que el embrión contiene células normales con la información genética de los padres y una célula anormal».














