Unas astrónomas han descubierto la molécula más grande de todas las halladas hasta ahora en un disco de formación de planetas.

 

Las autoras del hallazgo son Nashanty G.C. Brunken, Alice S. Booth, Margot Leemker, Pooneh Nazari, Nienke van der Marel y Ewine F. van Dishoeck, todas ellas del Observatorio de Leiden, que pertenece a la Universidad de Leiden en los Países Bajos. El descubrimiento lo han hecho utilizando el ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array), un observatorio copropiedad del Observatorio Europeo Austral (ESO) y situado en Chile.

 

Concretamente, las investigadoras han detectado por vez primera dimetil éter en un disco de formación de planetas. Con nueve átomos, se trata de la molécula más grande identificada en un disco de este tipo hasta la fecha. También es un precursor de moléculas orgánicas de mayor tamaño que pueden conducir a la aparición de vida.

 

«A partir de estos resultados, podemos aprender más sobre el origen de la vida en nuestro planeta y, por lo tanto, tener una mejor idea del potencial de vida en otros sistemas planetarios. Es muy emocionante ver cómo estos hallazgos encajan en el panorama general», dice Nashanty Brunken, autora principal del estudio.

 

El dimetil éter es una molécula orgánica comúnmente vista en nubes de formación estelar, pero nunca antes se había encontrado en un disco de formación de planetas. El equipo también hizo una detección tentativa de formiato de metilo, una molécula compleja similar al dimetil éter que también es una pieza clave en la construcción de moléculas orgánicas aún más grandes.

 

«Es realmente emocionante detectar por fin estas moléculas de mayor tamaño en los discos. Durante un tiempo pensamos que no iba a ser posible observarlos», afirma Alice Booth, coautora del estudio.

 

Las moléculas se encontraron en el disco de formación de planetas que hay alrededor de la joven estrella IRS 48 (también conocida como Oph-IRS 48) con la ayuda del ALMA. IRS 48, ubicado a 444 años-luz de distancia, en la constelación de Ofiuco, ha sido objeto de numerosos estudios porque su disco contiene una «trampa de polvo» asimétrica con forma de anacardo. Esta región, que probablemente se formó como resultado de un planeta recién nacido o una pequeña estrella compañera ubicada entre la estrella y la trampa de polvo, retiene una gran cantidad de granos de polvo de tamaño milimétrico que pueden unirse entre ellos conformando objetos del tamaño de cometas y asteroides, y potencialmente, en una fase posterior, dando lugar incluso a planetas.