Más de 41 millones de latinoamericanos viven fuera de su país de origen, convirtiendo a la región en la que más número de migrantes tiene en el mundo. Sin embargo, no todos ellos son iguales. Una buena parte, son migrantes económicos que se desplazan motivados por oportunidades laborales en otros países. Otros, como los 7,2 millones de venezolanos que se encuentran fuera de su país, muchos otros haitianos y algunos centroamericanos, huyen de crisis económicas, políticas, sociales y climáticas. Comprender estos movimientos traerá beneficios necesarios para los migrantes, pero también para las comunidades que los acogen.
Por las razones por las cuales están saliendo de su territorio y sus condiciones de vulnerabilidad, los migrantes venezolanos son la única población en Latinoamérica que está siendo considerada con un estatus de necesidad de protección internacional por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). “La crisis económica en Venezuela no tiene precedente en América Latina y es la más grande que se ha dado en la región y en el mundo en los últimos 50 años, alcanzando incluso unos indicadores más altos de inflación y de contracción del producto interno bruto que países en guerra. Esto implica una amenaza directa a la vida, a la seguridad y a las libertades. Es por esto que ellos reciben este estatus”, explica Paula Rossiasco, especialista senior en desarrollo social del Banco Mundial.














