La dictadura de Ortega Murillo ha usado la migración como un arma de ataque contra Estados Unidos, y como una herramienta de su captura del Estado. En Nicaragua hay tres grandes patrones en el ámbito de la migración. Primero, la expulsión de ciudadanos nicaragüenses de parte de la dictadura. Segundo, el oportunismo económico detrás de esta expulsión en la forma de remesas que fortalecen la estructura corrupta del clan familiar. Tercero, el uso de la migración como herramienta de política exterior contra Estados Unidos.

La migración nicaragüense en 2023
La tendencia migratoria en 2023 fue de continuidad en la salida de personas equivalente al 2% de la población total y 4% de la fuerza laboral. El número es menor que en 2022 y se asocia a varias realidades. Una vez que el parole se estableció en enero 2023, la cantidad de personas que podía salir bajó porque solo podían entrar por la vía del parole humanitario. Este método tiene un techo de emigración: el número de nicaragüenses con capacidad de solicitar a alguien no es superior a 90 000 personas. Ya son 50 000 beneficiados por el parole.

Segundo, la carga social por parte de los adultos en Nicaragua que están en la fuerza laboral ha aumentado ya que ahora es menos del 45% de la población. Es decir, la carga económica sobre los trabajadores aumenta. Esto mitiga la decisión a emigrar ya que se hace más difícil dejar a un familiar en manos de terceros.

Sin embargo, la intención de emigrar continúa mostrando un alto número de personas queriendo irse. Estas personas pertenecen a todos los estratos y grupos sociales, sean opositores o progobierno. Además, la intención se sigue justificando más por razones políticas que económicas. Un análisis estadístico de la encuesta CID-Gallup de noviembre 2023 publicada en CONFIDENCIAL muestra una correlación estadística entre la intención a migrar y las condiciones políticas del país: los que quieren elecciones libres, liberar a los presos políticos y a los religiosos, fin del estado policial, exhiben una probabilidad 1.83 veces mayor de emigrar que los que no quieren irse. Aquellos que creen que el país va en la dirección equivocada exhiben 2.86 veces más intención de migrar que otras variables. También los adultos, más educados y hombres tienen mayor intención de emigrar. Los indicadores económicos no se correlacionan estadísticamente con la intención a emigrar. El problema es político