Inventadas hace aproximadamente 50 años, las mallas quirúrgicas se han convertido en elementos clave para la recuperación de cirugías de tejidos dañados, siendo la reparación de la hernia la más común. Cuando se implantan en el tejido del paciente, su diseño flexible y adaptable ayuda a mantener los músculos tensos y permite que los pacientes se recuperen mucho más rápido que a través de la cirugía convencional.

 

Sin embargo, el implante de este tipo de mallas en el cuerpo de un paciente conlleva un riesgo de contaminación bacteriana durante la cirugía y la posterior formación de un biofilm infeccioso sobre la superficie de la malla quirúrgica. Estos biofilms tienden a actuar como un recubrimiento de plástico, impidiendo que cualquier tipo de agente antibiótico alcance y ataque las bacterias formadas en el biofilm para detener la infección.

 

Por lo tanto, las terapias con antibióticos, que son limitadas en el tiempo, podrían fallar contra estas bacterias resistentes y el paciente podría terminar en cirugías recurrentes o interminables que podrían incluso conllevar la muerte. De hecho, según la Red Europea de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos (EARS-Net), en 2015 más de 30.000 muertes en Europa se vincularon a infecciones con bacterias resistentes a los antibióticos.

 

En el pasado, se han buscado varios métodos para prevenir la contaminación de los implantes durante la cirugía. A pesar de que se han implementado protocolos asépticos postquirúrgicos para combatir estas bacterias resistentes a los antibióticos, ninguno ha logrado resolver del todo este problema.

 

Ahora, en un estudio reciente publicado en Nano Letters y destacado en Nature Photonics, los investigadores del ICFO Ignacio de Miguel y Arantxa Albornoz, dirigidos por el profesor ICREA Romain Quidant, en colaboración con los investigadores Irene Prieto, Vanesa Sanz, Christine Weis y Pau Turon de la compañía de dispositivos médicos y farmacéuticos B. Braun, han ideado una técnica novedosa que utiliza la nanotecnología y la fotónica para mejorar drásticamente el rendimiento de las mallas médicas en los implantes quirúrgicos.

 

A través de una colaboración en curso desde 2012, el equipo ha desarrollado una malla médica con una característica particular: la superficie de la malla está modificada químicamente para anclar millones de nanopartículas de oro. ¿Por qué? Porque se ha demostrado que las nanopartículas de oro convierten de manera muy eficiente la luz en calor en regiones muy localizadas.