Israel y Estados Unidos continuaron el lunes con sus ataques contra Irán como parte de una campaña que, de acuerdo con el presidente estadounidense Donald Trump, probablemente se extenderá durante varias semanas. En tanto, Teherán y sus aliados respondieron con ataques contra Israel, naciones del Golfo Pérsico y objetivos importantes para la producción mundial de energía.
La intensidad de los ataques, el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y la falta de un plan de salida evidente sentaron las bases para un conflicto prolongado con consecuencias de gran alcance. Lugares usualmente tranquilos en Oriente Medio, como Dubái, han sido atacados; cientos de miles de pasajeros están varados en todo el mundo; los precios del petróleo se han disparado y los aliados de Estados Unidos han prometido ayudar a interceptar misiles y drones iraníes.














