El resto de partidos alemanes contemplan el ascenso de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) como una amenaza a la democracia, pero la formación cuenta con un poderoso amigo en el exterior: Elon Musk, el ruidoso altavoz de Donald Trump.

«¡Vamos, chicos, vamos! Luchen por un gran futuro para Alemania», arengó el magnate al entrar por videoconferencia a un reciente mitin de este partido, que aparece como segundo en los sondeos para las elecciones parlamentarias del domingo.

«Es bueno estar orgulloso de la cultura alemana, de los valores alemanes, y no perderlos en algún tipo de multiculturalismo que diluye todo», afirmó ante una multitud entregada en Halle, una ciudad en el este antes comunista de Alemania y ahora bastión de este partido.