Cuando las estrellas con una masa de al menos tres veces la de nuestro Sol son despedazadas por un agujero negro supermasivo al acercarse demasiado a él, el cataclismo resulta detectable a gran distancia y la energía emitida supera con mucho a la de una supernova. Un nuevo estudio ha profundizado en las características de estas explosiones por despedazamiento.

 

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo encabezado por Jason Hinkle, del Instituto de Astronomía adscrito a la Universidad de Hawái, Estados Unidos.

 

Hace tiempo que se vienen observando casos de estrellas despedazadas por agujeros negros supermasivos como consecuencia de haberse acercado demasiado a ellos, pero si las masas de esas estrellas no son muy grandes, el estallido producido no es tan luminoso como cuando las estrellas desgarradas tienen tres o más veces la masa del Sol.

 

En estos últimos casos, el brillo de la explosión llega a ser casi diez veces mayor. Y brilla durante más tiempo, alcanzando periodos del orden de años.

 

La luminosidad y energía inmensas de estos despedazamientos de estrellas masivas no tiene precedentes. La más energética estudiada, llamada Gaia18cdj, emitió una asombrosa cantidad de energía, 25 veces mayor que la emitida por cualquiera de las supernovas más energéticas conocidas.