Un juego suicida, al parecer dirigido a los adolescentes de Rusia, ahora se está expandiendo por todo el mundo, específicamente por el Reino Unido y Brasil, según varios reportes.

Quizá sea una leyenda urbana, pero muchos medios de comunicación han reportado la existencia de un juego en las redes sociales llamado la “Ballena azul” que consiste en que los “curadores” atraen a jugadores de entre 10 y 14 años de edad, incitándolos a cumplir con una lista de tareas diarias incómodas y dolorosas como despertarse en medio de la noche, tatuarse figuras en la piel y, al final, suicidarse. “Durante los últimos 10 días, el jugador tiene que despertarse a una hora determinada muy temprano en la mañana, escuchar música y reflexionar sobre la muerte”, reportó Bloomberg. “Quienes se echan atrás y quieren dejar el juego son amenazados, a menudo les dicen que asesinarán a sus padres”.

Los informes, que aún no han sido confirmados, sobre los jóvenes que caen en esta trampa provienen de Rusia, Estonia, Kazajstán y Ucrania, y más recientemente de Curitiba, en Brasil, donde el alcalde le comunicó a su equipo que ya había siete jóvenes en el hospital. También parece haberse extendido a Essex, Devon y Cornualles, en Inglaterra, aunque el Daily Mail reportó que los funcionarios ya han advertido a los padres.

“El uso cada vez más global de Internet y las redes sociales ha creado nuevas oportunidades para formar parte de pactos suicidas”, le explicó a Bloomberg Robert Muggah, experto en cibercrimen del Instituto Igarapé Brasileño. “La práctica del suicidio ha migrado a Internet, los jóvenes pueden hacerlo solos o formando parte de un grupo más amplio”.

No se ha reportado que la “Ballena azul” haya llegado a Estados Unidos, pero Justin Patchin, co-director del Centro para la Investigación del Ciberacoso, con sede en Wisconsin, le comentó a Yahoo Belleza y Estilo que este reto ha estado en su punto de mira desde febrero y que, basándose en lo que se ha hablado al respecto en los países supuestamente afectados, los expertos del centro creen “que es un completo engaño… o al menos empezó así”, con el propósito de cerrar las redes sociales en Rusia.

En cualquier caso, los retos online que desafían o persuaden a los adolescentes a tener comportamientos de riesgo, desde el reto de la canela y el desafío de la cinta adhesiva hasta el juego de la asfixia potencialmente mortal, no son nada nuevo. Eso incluye las noticias de suicidio, como la del adolescente de 11 años que se quitó la vida recientemente tras conocer a través de mensajes de texto que su novia de 13 años se había suicidado, lo que resultó ser una broma cruel en las redes sociales. Asimismo, en 2008, un supuesto “culto” online condujo a siete amigos adolescentes a suicidarse en un pequeño pueblo del Reino Unido.

“En parte, esto se debe a la necesidad que tienen los adolescentes de encajar, de sentir que son parte de un grupo, de ser apreciados y participar de algo más grande que ellos mismos. La exclusión es lo peor que le puede pasar a un adolescente”, comentó Patchin. “Aunque nadie más lo haya hecho, ellos piensan que quizá es una forma de obtener más ‘me gusta’ y seguidores o de ganar reconocimiento por asumir ese riesgo”.

Añadió: históricamente, los adolescentes se han involucrado en conductas de riesgo, lo que ahora es más evidente gracias a las redes sociales. “En general, los adolescentes son muy vulnerables, a veces confían demasiado y en algunos casos llegan a ser muy ingenuos. Piensan que son invencibles”, señaló Patchin. “La mayoría de los adolescentes no piensan que pueden morir o lesionarse”.

Sin embargo, sea cierto o no el reto de la “Ballena azul”, la psicóloga Barbara Greenberg brinda su consejo a los jóvenes: “Esto no debería contemplarse como un juego. Básicamente, lo que sucede es que los adolescentes deprimidos son manipulados para que crean que están jugando cuando en realidad están lidiando con problemas de salud mental”. Agregó: “No culpo a los padres, pero este es otro motivo por el cual los progenitores necesitan controlar las conductas de sus hijos. Los adolescentes deprimidos que se aíslan suelen ser más susceptibles. Los padres deben estar atentos a los cambios de comportamiento”.

Existen formas de permanecer alerta sin vivir en un estado de pánico constante, señaló Patchin, quien le recomienda a las madres y padres preocupados:

  • “No es una garantía infalible, pero intenta conversar con tus hijos: ¿con quién han estado hablando últimamente? ¿Qué hacen online?”. Debes propiciar un diálogo en el que se animen a contarte las cosas inquietantes que ven en Internet, en vez de ocultarlas. También es importante aprender a regular nuestras respuestas ante tales revelaciones para mantener ese canal de comunicación abierto. “Si nos asustamos y los amenazamos con quitarles el dispositivo, no acudirán más a nosotros”, explicó Patchin. “Esto es más difícil a medida que los adolescentes crecen, por lo que es importante establecer ese diálogo desde una edad temprana”.
  • Fíjate en los posibles cambios en el uso de la tecnología. “Si tu hijo suele pasar mucho tiempo conectado y de repente no quiere saber nada con la tecnología o si de un día para otro le molestan los límites que has establecido [como no poner los teléfonos encima de la mesa a la hora de comer] entonces algo está sucediendo”. Además, si mantienen una relación cercana y suelen conversar abiertamente con frecuencia y de repente se muestra menos comunicativo respecto a lo que hace online, “es un indicio de que necesitas darle un estímulo adicional para que sea sincero”, asegura Patchin.
  • Moraleja: los jóvenes son los expertos, por lo que es muy probable que descubran estas tendencias inquietantes antes que los adultos. “Así que lo ideal es que converses con ellos con frecuencia sobre lo que sucede online”, añadió.