Una investigación reciente revela que las fugas de metano desde pozos que fueron excavados para extraer petróleo y gas y luego fueron abandonados son mucho mayores de lo que se ha venido creyendo. El metano es un gas con un efecto invernadero mucho más potente que el generado por el dióxido de carbono, por lo que las fugas de metano a la atmósfera son una amenaza climática, al contribuir a acelerar el calentamiento global.
El estudio lo ha realizado el equipo de Mary Kang y James P. Williams, de la Universidad McGill en Canadá, y se ha centrado en pozos de ese país y de Estados Unidos.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista académica Environmental Science and Technology, indican que las emisiones anuales de metano procedentes de pozos de petróleo y gas abandonados en Canadá y Estados Unidos se han subestimado en gran medida, hasta en un 150 por ciento en Canadá y en un 20 por ciento en Estados Unidos.
Los hallazgos hechos en el estudio sugieren que las emisiones de gas metano procedentes de pozos de petróleo y gas abandonados ocupan actualmente los puestos 10 y 11 en el ranking de las mayores fuentes de emisión antropogénica de metano en EE.UU. y Canadá, respectivamente.
El principal obstáculo para este tipo de investigaciones, tal como denuncian los autores del nuevo estudio, radica en las dificultades para estimar las emisiones totales de metano de los pozos de petróleo y gas abandonados en cada país, ya que hay una escasez notable de datos sobre bastantes de ellos, sobre todo los más antiguos. Hay que tener en cuenta que el negocio del gas y el del petróleo comenzaron en esas dos naciones hace más de cien años y que desde entonces muchas empresas que excavaron pozos han desaparecido, por lo que puede ser difícil encontrar registros de los pozos que fueron excavados por ellas.














