El gigante del Licey, Kevin Alcántara, conoció primero el chevrón de las pistas de atletismo que las costuras y el bate.

Antes de tener la ilusión de convertirse en pelotero profesional, el hoy jardinero ya corría los 100 metros planos y soñaba con seguir los pasos de Usain Bolt y competir en unos Juegos Olímpicos.