Tengo un antojo: comer pasteles en hoja de Amable, en San Pedro de Macorís. Hacen de yuca, de plátano y de harina, con dos opciones de relleno: pollo y carne de res, amén de dos tamaños: pequeño y grande. Para complacerme, mi hijo Alexis me lleva en auto desde Santo Domingo, en un ida y vuelta el mismo día. A la entrada de la ciudad, la célebre serie 23 de la cual tan orgullosos se muestran sus ciudadanos que hasta en el Parque Duarte la destacan, se levanta una espaciosa estructura metálica. Es el Monumento a la Cultura de San Pedro de Macorís. Representados en la base: pelotero, guloya, cangrejo, vagón de locomotora, picador de caña … Proseguimos hasta la Catedral de San Pedro. Para fotografiar su fachada Alexis tiene que situarse hacia un lado. Es que tiene delante, en la plaza Padres de la Patria, el monumento a Duarte, Sánchez y Mella, inaugurado el 27 de febrero de 1911. A unos pasos de este conjunto monumental, en una esquina compite visualmente un cartel publicitario. ¿A quién se le habrá ocurrido?
Joya arquitectónica en San Pedro de Macorís: el Cuartel de Bomberos














