Congelar sus óvulos ha sido una opción segura para Jenny Blanco, quien ha decidido resguardar su deseo de convertirse en madre, más adelante.
El pasado viernes la comunicadora se sometió al proceso de punción ovárica, o punción folicular, una intervención cuyo objetivo es la extracción de los óvulos, un procedimiento necesario para poder realizar una fecundación in vitro (FIV).
La chica extrema contaba con 36 años de edad cuando recibió el consejo de su amiga, la actriz Celinés Toribio, quien también se había sometido al mismo proceso.














