Cuando te sientas en la sala de cine para ver ‘No hables con extraños’ sabes que te vas a encontrar un thriller psicológico, sabes que va de dos familias que van a pasar un fin de semana juntas en una granja aislada y sabes que aquello bien no va a terminar. Para lo que no te has preparado por mucho tráiler (o la original) que hayas visto es para la fuerza de la naturaleza que es James McAvoy en pantalla, y mira que ya ha demostrado su desmesura en títulos como ‘Múltiple’ o ‘Filth, el sucio’.

Aquí interpreta a Paddy, la representación más aterradora de la masculinidad tóxica. Desde la butaca, verle resulta escalofriante y agotador, ¿pero cómo ha vivido él ese nivel de intensidad? Se lo hemos preguntado en una entrevista promocional, acordándonos de cuando Jennifer Lawrence se montó una carpa en la que podía ver ‘Keeping Up With The Kardashians’ siempre que quisiese para sobrevivir al rodaje de ‘Madre’: «Paddy en realidad se lo está pasando genial consigo mismo todo el rato. Es como si Ben y Louise fuesen su comida y a él le encanta jugar con la comida», nos cuenta McAvoy, «El 99% de las veces acababa las tomas y podía soltar al personaje».