El ejército israelí se preparaba el viernes, en medio de las críticas internacionales, para tomar el control de Ciudad de Gaza, la más importante del territorio palestino, con el objetivo de «vencer» a Hamás y asegurar la liberación de los rehenes.

Tras más de 22 meses de guerra, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, está bajo una enorme presión interna y externa para que ponga fin a su ofensiva en ese territorio palestino, donde más de dos millones de personas están al borde de una «hambruna generalizada», según la ONU.