Vivo en Madrid, y en una semana de vacaciones decidí conocer varios países donde tenía amistades y hacia los cuales los vuelos estuvieran baratos. Iría primero a Dublín, donde tengo un amigo finlandés.
Sólo llevaba una mochila, algo más grande que la permitida por Ryanair. Debía llevar ropa suficiente, pues seguiría a otros lugares. Me la juego, pensé. Si revisan el tamaño del equipaje tendré que pagar 20 euros. Como el vuelo estaba retrasado, ni se fijaron. Evitaron demorarlo más.
En Dublín compré un ticket de bus por Dublin Express. Lleva al centro en unos 15 minutos. En la parada esperaba mi amigo Joona. Llovía y fuimos a su casa. Al escampar salimos, entrando a varios Irish pubs. ¡Son gigantescos! Con varios pisos o zonas con diferentes ambientes y música en vivo, ya fuese alguien haciendo ‘covers’ de canciones o tocando música irlandesa. Me encantó el Porter House Temple Bar, pub donde crean su propia cerveza.
Tienen también otras marcas. Al día siguiente volvimos al mismo barrio, Temple Bar, de calles peatonales con pubs, tiendas y cantantes ambulantes. Entramos a The Temple Bar.
Luego visitamos el parque St. Stephen’s G














