Irán y Estados Unidos parecían estar en un punto muerto el jueves al endurecer sus respectivas posturas en lo relacionado a las conversaciones de alto el fuego, aumentando la posibilidad de una nueva escalada en la guerra en Oriente Medio mientras miles de soldados estadounidenses más se dirigían a la región.

En tanto, el presidente estadounidense Donald Trump extendió hasta el 6 de abril su plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Teherán, por su parte, fortalecía su control sobre la crucial vía fluvial al tiempo que Israel enviaba más tropas hacia el sur del Líbano para combatir al grupo político-militar Hezbollah, que cuenta con el respaldo de Irán.