Una resolución del Banco Central de Cuba que obliga a limitar el uso de efectivo y lo restringe a unos 208 dólares desató inquietud e incertidumbre en el incipiente sector privado y las empresas de la isla, que ven en la norma un obstáculo para desarrollarse.

El debate entre los emprendedores y los especialistas llegó a tal punto que las autoridades tuvieron que comparecer en televisión para defender la medida y explicar que se trata de un proceso gradual de bancarización de la economía con el objetivo de lograr un mayor control del flujo monetario.

“¿En qué nos beneficia la resolución? En absolutamente nada. No sólo al sector privado, sino a la población que no tiene negocios. Bancarizar el país no es una medida descabellada o absurda, sino cómo se implementaría”, dijo a The Associated Press Camilo Condis, socio de una pequeña y mediana empresa (pyme) que se dedica a hacer instalaciones eléctricas.

DESESTIMULACIÓN A LOS EMPRESARIOS

“Esto no es realista”, manifestó Condis, para quien los pormenores de la medida desestimulan a los empresarios, los obliga a cumplir con condiciones inaccesibles -como garantizar el pago electrónico cuando la conectividad a Internet es baja- y podría incluso generar más desabastecimiento, que había comenzado a amainar de la mano de las pymes en los últimos meses

La normativa llegó en un delicado escenario de crisis, inflación, aguda falta de billetes y desabastecimiento de bienes básicos así como el efecto de las sanciones de Estados Unidos en algunos sectores claves como el turismo.

En julio las autoridades reconocieron una inflación interanual de 45,48%, que podría acelerarse por la presión del mercado informal. Tras una caída del 11% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020, la economía apenas creció 1,3% en 2021 y 2% en 2022.