– Llegan a la frontera entre México y Estados Unidos exhaustos por el estrés del viaje hacia el norte, con mochilas que contienen ropa de reserva y el dinero y los teléfonos que no les han robado delincuentes o cárteles por el camino.
Al igual que los cientos de miles de personas a su alrededor que también han caminado semanas para llegar a Estados Unidos, les mueve la desesperación por escapar y empezar una nueva vida, a pesar de la incertidumbre de lo que hay al otro lado.
Pero estos migrantes huyen de la segunda economía del mundo y de una superpotencia en ascenso.
En un reciente día de invierno, decenas de ciudadanos chinos esperaban en distintos campamentos improvisados diseminados por las afueras de San Diego, California, justo al norte de la frontera con México.














