En unos experimentos de laboratorio se ha conseguido inducir a células madre humanas a crear estructuras vivientes parecidas a embriones. A diferencia de los embriones naturales que se forman por la combinación de un espermatozoide y un óvulo, estas estructuras se forman mediante la combinación de células madre pluripotentes, que tienen la capacidad de convertirse en tipos especializados de células.

 

La investigación con embriones humanos es vital para conocer lo mejor posible las primeras etapas del desarrollo humano y hacer progresar la ciencia médica en ese campo.

 

Actualmente, las investigaciones de esta clase se llevan a cabo con embriones sobrantes donados voluntariamente por personas que se han sometido a una fecundación in vitro. Sin embargo, esta investigación está limitada por la disponibilidad de embriones y por los estrictos límites éticos internacionales sobre el tiempo que se permite a un embrión desarrollarse en el laboratorio.

 

Por eso, generar sucedáneos de embriones humanos puede resultar de gran utilidad para realizar en ellos investigaciones que las leyes no permitirían hacer con embriones humanos auténticos.

 

Este avance científico es obra de un equipo que incluye a Magdalena Zernicka-Goetz, Victoria Jorgensen y Berna Sozen, las dos primeras del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Estados Unidos, y la última ahora en la Universidad Yale de Estados Unidos.