Si la disposición de Donald Trump de imponer alzas arancelarias a México, Canadá y China se mantiene, el costo de corto plazo probablemente caerá sobre los consumidores y empresas de los Estados Unidos, que serán quienes sufrirían incrementos en los precios de productos importados y verían reducirse el poder adquisitivo, en opinión del economista de la firma Pareto, Rolando Guzmán.
“En particular, la medida podría elevar los precios de la energía, autos y alimentos en el mercado de los Estados Unidos. Muchas estimaciones recientes destacan justamente el impacto inflacionario de esos productos, y de la disrupción en las cadenas de producción, sobre la inflación que siguió a la pandemia del Covid”, indicó. Aduce que ese canal inflacionario cobraría de nuevo importancia. La presión sobre la inflación complicaría los esfuerzos de la Reserva Federal para mantener la estabilidad de precios. Y, de hecho, la situación combinaría presión inflacionaria con menor productividad.
Al presidente de la FED le esperan nuevas noches de insomnio, afirma.














