Margarita Cedeño hizo una solicitud muy desconcertante pidiendo que el presidente Abinader, Leonel, Danilo e Hipólito se reunieran para hablar sobre el caso Calamar.
Esto es un indicio evidente de cómo se gestionaban los asuntos públicos cuando ella era vicepresidenta de la república. En consecuencia, enfrentar esta situación de manera tan irresponsable nos indica el motivo por el cual la corrupción se ha convertido en un problema extenso, que ha afectado a todos los ámbitos de la sociedad, incluida la democracia. La iniciativa de Margarita tiene un impacto perjudicial en el Estado de derecho y destruyen la confianza de los ciudadanos en los gobiernos, instituciones y políticos.
La exvicepresidenta propone que los expresidentes, y el presidente Abinader se reúnan para buscar una solución a lo que ella llama “una crisis de gobernabilidad” que se produce por el sometimiento a la justicia por corrupción de funcionarios de su Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de los cuales casi todos los acusados, están asumiendo su responsabilidad en los hechos que se les imputan, pero doña Margarita sugiere convenios para proteger la impunidad. Esta iniciativa demuestra que el gobierno anterior se basó en los acuerdos de aposento para tomar sus decisiones.
La corrupción es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la democracia. Los efectos negativos de la corrupción y la falta de régimen de consecuencias impiden que las democracias consoliden sus instituciones. Los funcionarios, empresarios, bocinas y beneficiarios de la anterior administración han intentado cuestionar la justicia, por la judicialización de los actos de corrupción de su administración. Se ha demostrado que el gobierno 2012-2020 debilitó las instituciones públicas y las hizo más corruptas, fomentando la delincuencia organizada, la delincuencia económica y el blanqueo de dinero.
La admisión de culpabilidad que hicieron 14 de los acusados en el entramado de corrupción denominado Operación Calamar le restó legitimidad al argumento de persecución política, utilizado como medio de defensa por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus bocinas pagas. No comprendo por qué, aun así, algunos líderes de la Fuerza del Pueblo quieran aliarse con el Danilismo, quienes tienen varios casos que se encuentran en los tribunales.
Si Leonel Fernández se equivoca y acepta la propuesta de Margarita, que finalmente su objetivo es establecer una alianza entre la Fuerza del Pueblo y el PLD, su carrera política terminará en un fracaso y terminará muy desprestigiado. Creo que la fuerza del pueblo debe adoptar una postura decidida e histórica; la posición pública de la Fuerza del Pueblo y todos los partidos políticos debe ser que se aplique todo el peso de la ley a aquellos que abusaron de los recursos del Estado.
El posible respaldo de La Fuerza del Pueblo a los candidatos alcaldes del PLD en la Alcaldía del Distrito Nacional, La Provincia Santo Domingo y Santiago, en las principales plazas, con la promesa de respaldar a Omar Fernández y un grupo de senadores, parece más como un cuento infantil, definitivamente no conocen a Danilo Medina. Aquellos que piensan en una alianza electoral municipal y congresional PLD -FP, están enterrando política y moralmente a Leonel Fernández, solo imaginando a Leonel junto a Danilo, Temo y otros reos de confianza de la justicia firmando un acuerdo electoral. Sin embargo, la verdad es que Leonel no está en eso.
Leonel Fernández es un hombre inteligente; él sabe que la corrupción debilita la democracia. Por una alianza coyuntural, no debe abandonar los principios y valores que asumió cuando abandonó el PLD, hoy más corrupto que nunca. El Danilismo impulsó el autoritarismo y el grupismo que existe actualmente en el PLD, que a su vez permitió los mayores niveles de corrupción en el gobierno 2012-2020, todo por intentar mantenerse en el poder.














