Quien hace unos días figuraba en medio de una constelación de exestelares del béisbol, quien en su época jugó un rol protagónico en una porción del historial que exhiben las Aguilas, hoy se la busca a como de lugar para poder convivir de forma honrada junto a sus familiares.

Apolinar García, uno de los mejores lanzadores que tuvieron los cibaeños en la década del 90´s, hasta hace poco labraba terreno en varias tareas que posee un hermano de nombre Bienvenido García y donde recibía una paga de 20 mil pesos mensuales.

Empero, en la actualidad labora en una gomera como una especie de “chiripero”.

Un ganador de 29 partidos en Serie Regular vistiendo la camiseta de cinco conjuntos y miembro de tres equipos campeones de los cibaeños, hoy se encuentra en la obligación de aprender el oficio de tapar los pinches de las gomas, sin recibir una paga fija, solo con los “pesitos” que pueda proporcionarle el propietario del establecimiento y quizás un par de 100 pesos que pueda recolectar cada día de las famosas propinas.