Los hombres tienen menos concentración y una menor movilidad de espermatozoides hasta más de tres meses después de haber sufrido una infección leve por COVID-19, según los resultados de un trabajo multicéntrico español presentado en el 39 Congreso de la Sociedad Europea de Reproducción y Embriología en Copenhague (Dinamarca).
En concreto, el estudio evidencia que, después de al menos 100 días de haber dado negativo en la prueba de COVID-19 en varones, no hay mejoría en el número y movilidad de los espermatozoides, a pesar de que nuevos espermatozoides se han producido durante este tiempo.
«Ha habido estudios previos que muestran que la calidad del semen se ve afectada a corto plazo después de una infección por COVID-19, pero, hasta donde sabemos, ninguno ha seguido a los hombres durante un período de tiempo más largo. Asumíamos que la calidad del semen mejoraría una vez que se generaran nuevos espermatozoides, pero no es así. No sabemos cuánto tiempo puede tardar en restaurarse la calidad del semen y puede darse el caso de que la COVID-19 cause daños permanentes, incluso en hombres que sufrieron solo una infección leve», ha explicado la doctora Rocío Núñez Calonge, directora científica de un grupo de clínicas de reproducción asistida que ha realizado el estudio.
La doctora Núñez Calonge y sus colegas han observado que, en algunos hombres que acudían a clínicas en España para un tratamiento de reproducción asistida, la calidad del semen era peor después de la infección














