El amor por los animales mantiene con vida a la antropóloga dominicana Myriam Rodríguez, presidenta de la fundación Quisqueya en Desarrollo.
Lo admite con una sinceridad asombrosa y un aliento inspirador.
Tiene ocho viviendo con cáncer. La metástasis afecta en estos momentos su estómago y médula ósea.
Como consecuencia de la metástasis en los huesos, tiene en su cuerpo seis vértebras de titanio, 40 clavos, dos placas y una varilla en la columna vertebral, así como un reemplazo completo en su hombro izquierdo, con todo y manguito rotador.
“El cáncer me comió la cabeza del omóplato, la cabeza del húmero y todo el mango rotador, y me lo tuvieron que sustituir. Aparte de eso vivo con parches de lidocaína en las costillas, para aliviar el dolor. Cuando el neurocirujano me abrió dijo que comenzó a creer en Dios, porque yo no debería estar caminando”.
El ánimo que la mantiene en pie lo encuentra en la lucha por los derechos de los animales.
Por ellos y para ellos
Se enteró de la enfermedad prácticamente con el nacimiento de la fundación, en 2014, durante una segunda jornada de mamografías que realizaba la institución en el barrio El Bonito, de San Isidro.
“Las mujeres tenían miedo de entrar a la máquina; eran mujeres muy pobres”, recuerda.
Así que ella entró de primera, para infundirles ánimo, y se hizo su mamografía. Cuando le entregaron los resultados, faltaban dos, incluyendo el suyo.
“Estas dos personas tienen que pasar por la oficina para que el doctor las vea porque tienen un problema –le dijeron-. Cuando voy, me explican que tengo que hacerme una sonomamografía porque salí con un breast 2”.
Y ahí comenzó el viacrucis, dice Myriam. Y pese a que continuaba trabajando con la fundación, se deprimió.
“Ay, ombe, voy a adoptar un perrito”, se dijo ento














