Jameson Jacques vive en un refugio improvisado con sus tres hijos desde que pandilleros incendiaron su casa, matando a sus padres. Como él, numerosos habitantes de Puerto Príncipe sufren una pesadilla diaria, un mes después del anuncio de la creación de autoridades de transición cuya investidura no se concreta.
«Puerto Príncipe se ha vuelto inhabitable», dice este treintañero desde el centro de la capital de Haití. «Si tuviera dinero, ya me habría ido a una ciudad de provincia con mis tres niños».
El país caribeño, afectado por décadas de inestabilidad política y una pobreza muy extendida, padece una nueva ola de violencia.
Desde finales de febrero, poderosas pandill














