Unos científicos se han inspirado en el sistema de locomoción de una bacteria para crear motores de tamaño nanométrico que han instalado y hecho funcionar dentro de células artificiales, dotándolas así de una capacidad que hasta ahora solo poseían las naturales.
El logro es obra de un equipo encabezado por Miguel A. Ramos Docampo, de la Universidad de Aarhus en Dinamarca.
Las células artificiales con las que trabaja el equipo de Ramos, al igual que las de los demás equipos en otras partes del mundo, todavía son muy rudimentarias, pero la incorporación del nanomotor las acerca un paso más a merecer ser comparadas en prestaciones con las células naturales.
Estos nanomotores están inspirados en el inusual mecanismo de movimiento que poseen las bacterias de la especie Listeria monocytogenes. Con la incorporación de estos motores nanométricos, las células artificiales son capaces de formar redes de filamentos proteicos, una función que hasta ahora era exclusiva de las células vivas.














