Los ataques de Irán contra infraestructura petrolera regional y las promesas de estrangular el tráfico marítimo mantuvieron a los mercados en vilo el martes, mientras que Estados Unidos prometía nuevos ataques. La guerra que comenzó hace 11 días no parecía tener un final claro a la vista, y sus efectos se hacían sentir en todo el Medio Oriente y más allá.
Ambas partes endurecieron sus posturas. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, prometió nuevamente los ataques más intensos hasta ahora, mientras que los líderes de Irán descartaban entablar conversaciones y amenazaban directamente al presidente estadounidense Donald Trump.














