Si ves un producto que podría estar envasado con menos empaque o podría tener un envase de cartón en vez de plástico, pero en su etiqueta dice ser ‘ecofriendly’, esto podría llevarte a sospechar si realmente busca ayudar al medioambiente.

El lavado de imagen verde, blanqueo ecológico, ecoimpostura y ecopostureo son algunos de los nombres que recibe en español el greenwashing, estrategia de mercadeo que busca convencer al público de que una entidad o marca cuida al medioambiente cuando en realidad solo busca ganarse a las personas que abogan por la protección ambiental.

“El greenwashing es intentar convencer al público de que la empresa cuida el medioambiente, cuando en realidad es un esfuerzo para limpiar la reputación de una empresa y hacer creer a nuestros consumidores que comprando mi producto están siendo respetuosos con el entorno ambiental”, define Guillem Martí, director del centro de investigación en sostenibilidad de Barna Management School.

Esta práctica es un tipo de publicidad engañosa, que sucede por dos razones, según el experto, una de ellas es el desconocimiento por parte de la marca, debido a que la empresa se da cuenta que a sus clientes les importan los temas medio ambientales, para ello, eligen ayudar de formas que van alejadas a los daños que estos provocan.

“Encontramos empresas que van a limpiar playas, eso está muy bien, pero si en las playas no hay nada que yo haya vertido, si no soy una empresa que utiliza plásticos de un solo uso, no debería enfocarse en esa actividad”, señala Martí.