En medio de la amenaza que representa el plan de grupos haitianos de desviar las aguas del río Masacre, el Gobierno ha dado un plazo de 48 horas a Haití para que resuelva el conflicto o, de lo contrario, dispondrá el cierre total de las fronteras terrestre, marítima y aérea.

Otra medida, parte de cinco adoptadas la mañana de ayer, lunes, por el Consejo de Seguridad Nacional, es la suspensión definitiva de la emisión de visas a haitianos, “hasta nuevo aviso”, y la prohibición de entrada al país de todos aquellos involucrados en el conflicto.

Mientras el ultimátum del gobierno entra hoy a su primer día, el cierre total de la frontera en los límites con Dajabón continúa sin variación.

UN GOLPE SEVERO

A más de que el cierre de los puntos fronterizos en los límites con Dajabón es un golpe severo a la economía de cientos de haitianos que participan en el comercio bilateral los lunes y jueves de cada semana, la amenaza de “cerrar completamente la frontera para el comercio terrestre, marítimo y aéreo” agravaría aún más las penurias de ese país.

Como efecto de esto, ya se anticipa que el problema pudiera convertirse en una especie de bumerán para los grupos económicos y políticos que se teme están detrás del plan de desvío de las aguas del río Masacre.