Gilberto Santa Rosa nació con la salsa. Los años 60 traían nuevos aires para el mundo, y este ritmo tropical, con uno de sus primeros armadores, el dominicano Johnny Pacheco, comenzaba a germinar y a conquistar adeptos, en la comunidad latina de la ciudad de Nueva York. Para la época, en Puerto Rico, el ahora veterano salsero (nació el 21 agosto  de 1962) crecía en casa de su abuela materna, donde escuchaba todo tipo de música.

En los albores de la década de los 70 la salsa contaba con una ascendente influencia puertorriqueña y “la isla del encanto” terminó adueñándose del ritmo.

La historia del ritmo lo ha acompañado desde el día de su nacimiento. Con ocho años, Gilberto ya cantaba boleros y le encantaba interpretar salsa, recuerda.

“Aunque aún no se llamaba salsa, pero me encantaba interpretarla, yo aprendí muy pequeño a sonear, a cantar y a bailar (salsa) un poco. Realmente el ritmo me apasionaba, y desde muy jovencito ya tenía claro que quería ser salsero”, revela Santa Rosa en una conversación para el LISTÍN DIARIO.

Con apenas 12 años formó su primer grupo, a los 17 entró formar parte de la orquesta de Willie Rosario, en donde grabó seis producciones y a los 24 ya estaba al frente de su propia agrupación.

El intérprete de “Conciencia” y “Que alguien me diga” confiesa sentirse afortunado al ser parte de un movimiento musical que se mantiene vigente en el público.

“Lo mejor de todo es ver cómo los jóvenes continúan consumiendo la salsa, no como en las décadas pasadas, pero vemos cómo se sigue interpretando y bailando”, expresó.

A seguidas agregó: “Acabo de grabar con la leyenda Alfredo de la Fe, y entre las letras que cantaba era alusiva al género de la salsa y una línea que me encantó decía: – el son que salió de Cuba y se hizo salsa en Nueva York-, creo que eso lo define todo, un género que lleva seis décadas y continúa en el gusto de la gente”.

Quienes le conocieron desde joven apostaron a él y n