Ella va contra la corriente. Es casi imposible ver en alguno de sus diseños un detalle tradicional porque, al unir valores, ideas y tendencias, lo transforma todo.
¿Se parecen los diseños de Gabriela Álvarez Azar a su personalidad? Es un rotundo “sí”. Ella es muy enérgica y vibrante, similar a los colores y texturas llamativas que utiliza en sus creaciones, aunque asegura que hay muchos de los diseños que no se pondría, que los hace para sus clientes.
Su madre la admira bastante. Cuando la describe, le brillan los ojos. Habla muy orgullosa de su capacidad de negocios, de lo aventurera y emprendedora que es, y de la destreza para hilvanar la pedrería en los vestidos, pero, sobre todo, del ser humano tan lleno de luz que es Gabriela. “Es como una hormiguita”, dijo en un encuentro en su taller.
Gabriela es una joven con mucha chispa, alegre y muy divertida que plasma esa misma energía en sus diseños. Desde los 3 años, cuando iba de tiendas con su madre, sintió esa atracción por las prendas, pero no fue sino hasta su adolescencia que empezó ese cosquilleo por crear moda y combinar texturas. De inmediato, empezó a diseñar sus primeras piezas.
“Soy supersocial pero a la vez soy tímida y me da vergüenza hacer algunas cosas, como, por ejemplo, hablar ante las cámaras. Nunca he dado una entrevista, es algo que tengo que trabajar, pero sí, estoy llena de energía todo el tiempo.”














