La educación inicial es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo humano. Esta etapa sienta las bases del aprendizaje e impacta directamente en el bienestar emocional y la capacidad de los niños y niñas para relacionarse con el mundo.

Los primeros años de vida son críticos en el desarrollo del cerebro, y las experiencias que se viven durante ese tiempo tienen efectos duraderos en la salud, el aprendizaje y la conducta (Unesco, 2024).