Una alegación, siempre reafirmada, consiste en el imprescindible papel de nuestras representaciones diplomáticas, su capacidad e interés, su competencia organizativa. Son servicios esenciales para que la cultura y el arte dominicanos avancen en su proyección internacional. Esperanzas nuevas se abren al respecto, y una iniciativa valiosa se ha concretado brillantemente.

El Instituto de Educación Superior en Formación Diplomática y Consular, órgano académico del Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX), responsable de formar, actualizar y especializar el personal destinado al Servicio Exterior de la República y la Cancillería, acaba de ofrecer un curso sobre Diplomacia Cultural Dominicana, para los funcionarios del Servicio Exterior dominicano. También lo han aprovechado personas de alto nivel académico que, en el porvenir, podrían ser representantes del país.

Nos parece óptimo que no solamente esta formación se haya dirigido a actuales o futuros “agregados” culturales, sino a ministros, secretarios y consejeros con otras competencias. La compleja materia de arte y cultura ha de motivar el interés de la misión diplomática en conjunto… y a menudo lo hace. Lo que se necesita es una formación – si no especializada, focalizada -, y esta acaba de ofrecerse muy exitosamente.