Hoy día, con espantosa frialdad y simplicidad, asesinos de varias personalidades como Micky Bretón, Canserbero y Selena Quintanilla, que alcanzaron notoriedad, además de acabar con su existencia, han buscado apoderarse de los vestigios de esta popularidad y han compartido con el público sus miserias, desde entrevistas, series de televisión y declaraciones de cómo sucedieron estos hechos sangrientos que terminaron marcando la sociedad.
Tal parece que los difuntos, a quienes les arrebataron la vida a destiempo no encontrarán aún la paz eterna que merecen.
Se trata de un espectáculo de la incivilización, de la cultura del morbo que a veces impera en la sociedad y que encuentra un público buitre capaz de alimentarse de estos casos lamentables.
A nivel local en estos días sucede con el caso de Micky Bretón, de quien su confeso asesino, Jean Luis Valdez, detalló en una entrevista cómo terminó con la vida del productor televisivo y cine














