Para muchos aficionados, el Wacken Open Air Festival (WOA) ya comenzó: llegan incluso antes del comienzo oficial y montan sus campamentos. La pequeña ciudad de Wacken, en el estado de Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania, se llena de gente vestida de negro. Muchos de sus asistentes tienen un aspecto un tanto sombrío con sus largas melenas, tatuajes y piercings. Pero las apariencias engañan: se dice que los metalheads (como se conoce a los fans del metal) son las personas más pacíficas del mundo.
A pesar de que muchos arremeten contra el público del WOA por su música despiadada, brutales riffs de guitarra y voces endiabladas, sus fans se arremolinan frente al escenario en el mosh pit (una especie de círculo en el que unos chocan contra otros), donde la cerveza corre a litros. No obstante, pese al predominante color negro, el WOA tiene más «flower power» que el famoso festival de Woodstock de 1969, porque aquí la gente se ve como una gran familia que lo único que quiere es «soltarse la melena» tranquilamente durante unos días, en paz y entre ellos.














