Evita Harryson es una joven prodigio del violín. Pausada, serena, enfocada, ha trazado un camino con pasión y dedicación que la ha llevado desde la curiosidad infantil hasta ser aceptada en una de las instituciones musicales más prestigiosas del mundo: Cleveland Institute of Music.
De origen europeo, Evita reside en República Dominicana desde niña, y ha convertido su amor por el violín en su propósito de vida.
Su historia con la música comenzó cuando tenía apenas tres años. Fue una experiencia tan inesperada como reveladora. Un día, mientras estaba con el hijo de un amigo de su madre, presenció cómo el joven violinista abría su estuche y, en ese instante, algo dentro de ella despertó. “Fue una fascinación súbita, un deseo inexplicable de explorar ese instrumento tan delicado y poderoso a la vez”, recuerda con la pureza de sus emociones de niña. “Desde ese momento supe que quería ser violinista”, afirma con la certeza de alguien que ha encontrado su vocación.
A los seis años inició formalmente sus estudios de violín en la academia musical Crescendo. Su disciplina y talento no tardaron en lla














