El mundo vive una auténtica revolución tecnológica, y en el corazón de todo están los semiconductores. Estos pequeños componentes, invisibles para la mayoría, son fundamentales para que funcionen los móviles, los ordenadores, los coches eléctricos y hasta los sistemas de inteligencia artificial. Pero el problema es que no hay suficientes personas preparadas para diseñarlos y fabricarlos. En Europa, la situación es tan urgente que se estima que harán falta más de 100.000 ingenieros en los próximos años.