El Gobierno español y mauritano se comprometieron ayer a reforzar su cooperación en materia de seguridad para evitar la reapertura del “frente sur migratorio” desde las costas del Atlántico, después del último repunte en las salidas de pateras desde las costas del Mediterráneo occidental.
El ministro de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, así lo manifestó durante su viaje hoy a la capital mauritana y llamó a hacer todo lo posible para evitar que las mafias de tráfico de personas vean en las costas del Atlántico una alternativa tras el cierre de las rutas del Mediterráneo.
Mafias involucradas
“La situación de los flujos migratorios actuales y otras circunstancias, como el cierre de algunas partes del Mediterráneo (central), hace que las mafias echen la vista hacia otras rutas y esas rutas pueden ser las atlánticas”, dijo Marlaska en una declaración conjunta con su homólogo mauritano, Ahmedu uld Abdala.
Las costas del Atlántico, y concretamente las mauritanas de Nuadibú, se considera como “el frente sur” de España, y en la década anterior fue una de las principales rutas de salida de cayucos transportando a emigrantes irregulares hacia las Islas Canarias.
Este frente ahora está tranquilo y ha quedado prácticamente cerrado en los últimos tres años tras el reforzamiento de la cooperación entre las autoridades mauritanas y españolas.














