En una época en la que el amor adolescente es monitoreado por algoritmos, validado por corazones digitales y condicionado por la expectativa de éxito, «Forever» emerge como una de las apuestas más sinceras, vulnerables y culturalmente necesarias del catálogo reciente de Netflix.
La serie, inspirada libremente en la novela homónima de Judy Blume y adaptada por Mara Brock Akil, ha capturado la atención del público y la crítica no por su estridencia, sino por su verdad.
Ambientada en Los Ángeles en 2018, Forever cuenta la historia de Keisha y Justin, dos adolescentes afroamericanos que descubren el primer amor en medio de un entorno que exige perfección.














