“¡Yo no sabía que la caña de azúcar es originaria de la India!” Es mi primera reacción mientras deambulo entre artefactos, la mayoría antiguos, que tienen que ver con el proceso de la caña para convertirla en ron. “Y fíjate” prosigo dirigiéndome a mi hijo Alexis que me ha traído a conocer el Museo del Ron, “al principio al ron le llamaban ‘kill devil’ (mata diablo)”, o también “rumbullion”, que significa “gran tumulto”. (Así se denominaban las fiestas de los piratas cuando tras sus asaltos obtenían numerosos tesoros).
Este museo de propiedad privada, ubicado en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, en la calle Isabel la Católica esquina Restauración (a una cuadra del estacionamiento Atarazana), tiene entre sus exhibiciones varias piezas originales de diferentes épocas. Tal vez haya una ruta a seguir para observarlas, pero yo lo camino a mi aire, agradeciendo al empleado que pregunta si necesitamos sus explicaciones.














