El 8 de marzo se celebran los derechos de las mujeres, de todas las mujeres. En esta ocasión, pongamos el foco en los 1,700 millones de mujeres —una quinta parte de la humanidad— que viven en las zonas rurales de los países en desarrollo. Se enfrentan a dificultades indecibles, pero poco se habla de ellas: están lejos de los medios de comunicación y de los micrófonos, y a menudo poco organizadas y desconocedoras de sus derechos.

Recordemos que las mujeres son cruciales para la seguridad alimentaria del planeta. Representan aproximadamente el 40% de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo. Este porcentaje oscila entre el 20% en América Latina y el 50% o más en algunas regiones de África y Asia. Sin embargo, menos del 15% de los propietarios de tierras en el mundo son mujeres.

Las mujeres desempeñan un papel fundamental en los sistemas agroalimentarios, especialmente en la agricultura no industrial. Los pequeños agricultores —hombres y mujeres— producen un tercio de los alimentos del mundo. Por lo tanto, debemos una parte significativa de los alimentos que tenemos en nuestros platos a las mujeres de las zonas rurales de los países en desarrollo.

Sin embargo, la situación de e