Desde La Esperilla hasta el Parque Colón, el GPS indica tomar el Expreso 27 de febrero y pasar por Villa Francisca, frente a cuyo parque hay un mural que parece recién pintado. Otros, deteriorados.

En la Ciudad Colonial, más ahora con calles en reparación, faltan parqueos. Al llegar frente a la callecita Pellerano Alfau, que une Isabel la Católica con Las Damas, digo al taxista que estacione en ella. Tiene a cada extremo rejas, pero hay una abierta y no dice Prohibido Estacionar, ni Estacionamiento Privado. Es utilizado por oficinas del Episcopado.

Quizás por ser sábado de mañana hay espacio hasta con sombra. Ahí se detiene. Me apeo con un bastón en la mano derecha y, colgando de mi cangurera, un abaniquito de pilas por si necesito hacerle frente al calor.

Mi destino es el Parque Colón frente al cual, en tiempos del dictador Ulises Heureaux, desde un balcón y disparando hacia el parque, un general mató a un poeta.