¿Descanso y paz? Es el significado del nombre en hebreo, Noah, que tiene el restaurante al que me llevan mi hijo Ángel y Rossy, mientras paso unos días en su casa en Punta Cana Village. “La comida es buena y son buenos los precios”, dice Rossy quien, como buena “connoisseur” de la gastronomía, no haría recomendación alguna de no estar segura.
La distancia a recorrer es corta. Toma unos 15 minutos. Está ubicado en el entorno del San Juan Shopping Cener. La entrada al Noah Restaurant and Lounge proyecta una sensación refrescante, ya que a ambos lados del inicio del pasillo que conduce al interior, hay muchas plantas. Algunas de grandes hojas que cubren una ligera parte de la fachada.
Por la hora son pocas las mesas ocupadas. Los meseros saben bien cómo describir los platos cuando se les pregunta y están siempre listos para responder. A nosotros nos toca Andy. Y así lo demuestra mientras nos atiende.
En lo que examinamos la carta de muchos apetecibles platos, trae unos pancitos de bienvenida. Con una salsa original: es de aguacate. Yo, que prefiero evitar el pan para no llenarme, caigo ante la tentación. Está muy rico. De entrada, nos decantamos por varias. Para todos: Empanaditas de queso de cabra con miel. ¡Exquisitas! Por mi parte, además, unas sabrosas Croquetas de ropa vieja, en cambio, Rossy y Ángel ordenan Arroz japonés con carpaccio, aceite de trufa, parmesano y puerro.














