Una investigación detallada sobre la conservación, inesperadamente buena, de vestigios biológicos antiquísimos en yeso de la Tierra, hace pensar que en Marte este mineral de sulfato de calcio hidratado podría albergar huellas de vida marciana si algún día la hubo en ese planeta. El yeso puede sostener vida microbiana incluso cuando las condiciones ambientales del entorno son extremas. Y además es capaz de conservar sus huellas biológicas durante muchísimo tiempo.

El estudio lo ha llevado a cabo un equipo internacional encabezado por Cinthya Tebes-Cayo, de la Universidad Católica del Norte en Antofagasta, Chile.

En terrazas geológicas próximas a la laguna de los Flamencos, en el salar de Pajonales, ubicado en el sudeste de Chile a 3517 metros sobre el nivel del mar, se conservan estromatolitos y otras estructuras de origen biológico formadas en yeso en un pasado lejano. Todas esas estructuras se formaron bajo una desecación extrema, una intensa radiación solar y una hidratación solo ocasional. Estos terrenos ricos en yeso proporcionan un análogo natural de terrenos evaporíticos marcianos, los cuales podrían conservar huellas de vida pasada e incluso albergar formas de vida en la actualidad.

Los autores del nuevo estudio investigaron la colonización y las biofirmas de microbios que prosperan dentro de capas de yeso fosilizado en esa zona del salar de Pajonales, un enfoque que puede ayudar a inferir detalles sobre la formación y preservación de posibles sistemas similares en Marte, donde el sulfato ejerce un papel clave.

Tebes-Cayo y sus colegas han comprobado que, en general, los sistemas evaporíticos de yeso presentes en el salar de Pajonales preservan biofirmas moleculares y morfológicas al tiempo que sustentan vida microbiana pese a la dureza de las condiciones reinantes en la zona.