La consulta ciudadana realizada el pasado domingo por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dejó al descubierto nueva vez la podredumbre moral en que está sumida la política en el país, la soberbia con que actúa la oligarquía para controlar el poder y el aturdimiento de una sociedad donde la mayoría de las personas sale cada día a buscar lo que les ‘regalan’ los políticos para supervivir a la miseria material.

El dineral que corrió antes y durante la votación, no tiene punto de comparación. Con dinero a  borbotones, que estuvo a la vista de todos, uno de los competidores logró alinear al cacicazgo local peledeísta y neutralizar y paralizar a estamentos importantes de la cúpula del PLD.

Fui a un centro donde había numerosos puntos de votación y allí encontré a cinco dirigentes del PLD que conozco desde hace años. Conversé con ellos individualmente según iban llegando y como si fuera un coro coincidieron en afirmar que figuras emblemáticas peledeístas, muy cercanas a Danilo Medina, recibieron altas sumas de dinero para que inclinaran la balanza en favor de Abel Martínez.

Conversando luego con amigos, compañeros de trabajo y otros relacionados de distintos lugares del país, el cuadro fue el mismo.

Y como era natural, el señor Abel ganó con una mayoría superior a la suma de los otros cinco contendientes y por todos los lugares se repite el estribillo: ¡Papeleta mató a menudo y morocota acabó con to!

Tengo entendido que el señor Abel es un hombre poderosamente rico, a pesar de que públicamente se conoce que ha sido fiscal de Santiago, presidente de la Cámara de Diputados y luego alcalde de Santiago.

Pero hacia él acudieron con su cuota desbordante sectores oligárquicos que ya están rayando en el descaro, en la desfachatez y en la provocación hacia las grandes masas que explotan, envilecen, instrumentalizan, idiotizan y manipulan para ponerlas a su servicio.

Está claro que en República Dominicana hay “empresarios-políticos” y “políticos-empresarios”, que tienen una cohorte –especie de Club Bilderberg– distribuida en los principales partidos (PLD, Partido Revolucionario Moderno (PRM) y Fuerza del Pueblo (FP), donde ponen candidatos, les prestan dinero, los traquean como los gallos y al final deciden cuál es el que va a ganar.

Este concierto bastardo, sépanlo ellos o no, está poniendo al descubierto la caricatura de democracia y de Estado que prevalece en República Dominicana, donde millones de personas pierden sus derechos ciudadanos y su poder de decidir en libertad porque ellos les compran sus votos y los emboban como pollonas para actuar conforme a sus intereses, nunca contra ellos.

Me equivoqué 

Todos los elementos de análisis –aparte de las encuestas a las que no me refiero nunca- daban a Margarita Cedeño como favorita para ganar frente al señor Abel y los demás contendientes.

Además de eso, era la aspirante más identificada con la masa pobre y con menos compromiso con la oligarquía, lo que de ser electa le permitía abrir u