Esa noche el salón del hotel había sido convertido en una pequeña casa de té en Kunming, en la provincia de Yunnan, al suroeste de China, cuna del legendario té Pu-erh.

El lugar estaba decorado con flores naturales propias de esta región y una música tradicional encabezada por el guzhem y el guquin dos instrumentos tradicionales de China, así inició la Recepción de té del encanto de Yuncha.